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Palestna olvidada

El conflicto ruso- ucraniano- europeo-estadounidense, en ese orden o en el que ustedes entiendan, ha capitalizado los medios de información durante varias semanas.

Antes lo han hecho los más diversos temas, desde graves asuntos de política hasta historias baladíes y frívolas que logran encontrar un espacio en las cabeceras mediáticas mundiales. No hace falta enumerarlas ni describirlas.

Y sin embargo, un conflicto que agobia a un pueblo entero, a un pueblo cercano, que merecía la atención mundial con mucha frecuencia, había desparecido totalmente del escenario público al menos occidental desde hacía mucho tiempo.

Me refiero, como para algunos puede ser obvio, a la situación sin solución del pueblo palestino.

Lo más cerca que se estuvo de retraerlo a la opinión publica mundial fue la famosa y, como era de esperarse, fallida, iniciativa conocida como el Acuerdo del Siglo, promovida por el yerno de Donald Trump, Jared Kushner.

Pero como el Acuerdo preveía una salida monetaria para la situación palestina, es decir, una suerte de chantaje, fue rápidamente rechazada por la dirección política de ese pueblo.  Y el Acuerdo cambió de nombre, se llamó en lo adelante Acuerdos de Abraham,  y se redujo a la formalidad del restablecimiento de relaciones de Israel con varios países árabes que, de hecho, ya habían abandonado sus posiciones antisionistas tradicionales.  Se formalizaron realidades preexistentes.

El tema palestino, es decir, el pueblo palestino, desapareció rápidamente del escenario negociador.

Y regresamos a una larga historia de más de 70 años de caminos andados y desandados en busca de una solución definitiva.  Y al más espeso silencio mediático[ER1] .

Pero el tema regresó abruptamente este mes a los grandes medios, gracias nada menos que a un informe de una contradictoria institución, Amnistía Internacional, la que publicó un extenso informe que revela lo que todos conocíamos, pero que en su boca tiene una resonancia especial en determinados medios.

El informe de 280 páginas de Amnistía Internacional fue una sorpresa, dado el papel selectivo y comprometido con que actúa esta organización, que es funcional al orden hegemónico occidental. 

Pero en este caso sus autores  detallan las manifestaciones de discriminación practicadas por el Estado ocupante contra el pueblo palestino.

El informe confirmó que las autoridades de ocupación tratan a los palestinos como un grupo étnico inferior al pueblo judío y que Israel ve a los palestinos como una amenaza demográfica. Israel ha establecido esta discriminación a través de leyes en todos los lugares donde se encuentran los palestinos, no sólo en los territorios ocupados después de la derrota de junio de 1967, sino en los otros territorios ocupados en 1948, dentro de los límites del actual estado israelí.

En el informe también se indica que se sigue impidiendo que los desplazados forzosos regresen a sus ciudades de origen,  en violación flagrante del derecho internacional.

Por supuesto, esto se refiere a todos los componentes del pueblo palestino, incluidos los refugiados fuera de las fronteras de la Palestina histórica.

Es decir, 5 millones 300 mil palestinos dentro de los territorios dominados por Israel, a los que deben sumarse otros siete millones que viven en la diáspora.  Particularmente en los países colindantes, como Jordania, Siria y Líbano, la mayoría de ellos,  y cantidades menores en Iraq y Egipto.

El informe traza la línea histórica de la represión sufrida por el pueblo palestino desde la constitución del Estado de Israel, es decir, desde la famosa Nakba, cuando fueron expulsados de sus tierras y sus propiedades a sangre y fuego, hasta las fechas más recientes donde se perpetran crímenes a la vista pública, como el cerco y bombardeos de la Franja de Gaza, donde viven, en unos 300 kilómetros cuadrados, casi dos millones de palestinos.

En sus páginas, se detallan, textualmente, "actos inhumanos o crueles de traslado forzoso, detención administrativa, tortura, homicidios ilegítimos y lesiones graves, y la denegación de derechos y libertades básicas o la persecución cometida contra la población palestina", creando "un régimen institucionalizado de opresión y dominación sistemática sobre los palestinos".

Y llega, tardíamente, a la conclusión que todos conocíamos desde hace mucho tiempo: El Estado de Israel considera y trata a los palestinos como un grupo racial inferior no judío", afirma el informe. Y continúa:

"Desde su creación en 1948, Israel ha seguido una política explícita de establecer y mantener una hegemonía demográfica judía y de maximizar su control sobre la tierra en beneficio de los israelíes judíos".

 

 

2

 

El informe de Amnistía Internacional abre la puerta a la consideración del estatus a que somete Israel a la población palestina como similar al apartheid establecido por el viejo régimen racista  de Africa del Sur.

Y naturalmente fue seguido del escándalo internacional.

En una sesión informativa en línea con periodistas, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, Lior Haiat dijo que Amnistía estaba "utilizando el doble rasero y la satanización para deslegitimar la existencia de Israel como patria del pueblo judío".

"Estos son los componentes exactos de los que está hecho el antisemitismo moderno", dijo el Ministerio de Asuntos Exteriores en una declaración separada.

Haiat, un veterano diplomático que conoce el pulso mundial sobre esta situación,  reconoció que le preocupa que la narrativa del apartheid se esté consolidando, lo que ha provocado un enfoque más agresivo esta vez. "Por supuesto, existe la preocupación de que la gente crea esas falsas acusaciones", dijo Haiat.

Esa respuesta tuvo eco en una declaración conjunta de varios grupos judíos de Estados Unidos, que afirmaron que el documento de Amnistía "alimenta a los antisemitas de todo el mundo que tratan de socavar el único país judío de la tierra, al tiempo que desacreditan y restan importancia al horrible sufrimiento que supuso el apartheid en Sudáfrica".

Pero también muchas voces se sumaron a las conclusiones del informe. Cito  textualmente: "El mundo está llegando a la conclusión de que para los seres humanos que viven en la tierra entre el río y el mar, los niveles de libertades y derechos están definidos por la identidad étnica", dijo a CNN Salem Barahmeh, director ejecutivo del Instituto Palestino para la Diplomacia Pública, con sede en Ramallah.

La acusación de antisemitismo por parte de los defensores de Israel, es decir, en esencia identificar al acusado con las prácticas nazis, también se ha convertido en una cuestión muy controvertida y ampliamente utilizada para anatematizar a cualquier crítico de las prácticas sionistas. Aunque las investigaciones apuntan claramente a un aumento del antisemitismo en todo el mundo, muchos creen que la palabra está mal utilizada y ha perdido valor.

Un caso casi folklórico ocurrió cuando el exembajador de Israel ante las Naciones Unidas Danny Danon fue ridiculizado tras acusar a la actriz Emma Watson de antisemitismo, después de que ella publicara en Internet una foto de una manifestación propalestina junto a las palabras "La solidaridad es un verbo".

"No es broma, estamos en un punto en el que el mero hecho de publicar una vaga foto que haga referencia a la solidaridad con los palestinos en Instagram hace que te etiqueten como antisemita", tuiteó el presentador de la MSNBC y experiodista de CNN Ayman Mohyeldin.

No se hizo esperar la otra solidaridad, la de Estados Unidos con su tradicional aliado israelí. El portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, dijo que describir a Israel como un Estado de apartheid "no es un lenguaje que hayamos utilizado, ni que vayamos a utilizar nunca”.

Y la polémica, como me parece que era inevitable, se trasladó al propio seno de Amnistía Internacional.

La directora ejecutiva de Amnistía Internacional en Israel, Molly Malekar, calificó  el informe como "un puñetazo en el estómago".

En particular criticó que se describa a los árabes-israelíes como "víctimas perpetuas y pasivas de apartheid, privadas de todo derecho". Esto no es cierto ni es de ayuda", dijo. Y en una muestra flagrante de fidelidad a la tradicional tesitura de Amnistía, hizo esta valoración, que no tiene desperdicio:  "Hay discriminación contra los ciudadanos palestinos de Israel, pero tienen derechos, algunos están en posiciones clave y hacen campañas e influyen, lo que debe ser reconocido, apreciado y animado”.

No hay que entusiasmarse mucho con lo que pudiera ser un cambio de sesgo de Amnistía Internacional.

Es una ONG muy compleja, en cuyo interior subsisten contradicciones como esta y otras, pero en la que predomina su afinidad con los intereses de Estados Unidos y Europa occidental, denunciada por gobiernos del mundo en desarrollo.  

Pero esta vez, al menos gracias a los autores de este informe, ha ayudado a que las difíciles condiciones en que vive el pueblo palestino y que los gobiernos israelíes  y sus aliados persisten en perpetuar, regrese a los titulares de la gran prensa occidental y vuelva a ser puesto sobre el tapete.

A que se recuerde a la conciencia internacional, que existe y que sigue vivo, el drama criminal e interminable en que vive el pueblo de Palestina. 

 

 

 

 


 [ER1]

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